El Observatorio de los Servicios Funerarios y Sigma Dos identifican tres grandes tendencias que marcarán 2026
El Observatorio de los Servicios Funerarios ha elaborado junto a Sigma Dos un estudio de balance 2025 y expectativas 2026 entre empresas funerarias, gestores de crematorios y cementerios, proveedores y otros profesionales vinculados a este ámbito. El informe, basado en respuestas del sector, ofrece una radiografía interna sobre la evolución reciente de los servicios funerarios en España y sobre las principales prioridades que están marcando 2026.
La muestra está compuesta mayoritariamente por empresas funerarias, que representan casi ocho de cada diez respuestas, y mantiene una presencia relevante de empresas familiares, que suponen cerca de dos tercios de las empresas funerarias participantes. Esta composición permite obtener una visión directa del núcleo de los servicios funerarios en España.

Un ejercicio 2025 estable y unas previsiones 2026 de continuidad
El estudio refleja que 2025 ha sido percibido, en términos generales, como un ejercicio de estabilidad, con una evolución moderadamente positiva de la actividad. La mayoría de los profesionales consultados considera que la situación del ámbito funerario se ha mantenido estable, mientras que aproximadamente un tercio la califica como favorable.
En línea con esa valoración, las previsiones para 2026 apuntan a un escenario de continuidad, con crecimiento moderado y sin previsión de cambios bruscos en la demanda. El informe constata así una percepción generalizada de estabilidad estructural, coherente con el carácter esencial de estos servicios.
Cremación, personalización y digitalización
Más allá del balance del ejercicio, el estudio identifica tres grandes tendencias que concentrarán la evolución de los servicios funerarios durante 2026.
La primera es la consolidación de la cremación como una de las áreas con mayor proyección. Una amplia mayoría de los participantes considera que este tipo de servicio seguirá aumentando en los próximos años, reforzando una tendencia ya visible en numerosos territorios.
La segunda es la personalización de las despedidas. El informe confirma que las ceremonias adaptadas a las preferencias de las familias se han convertido en uno de los principales vectores de transformación. Esta evolución conecta con los resultados del II Estudio OSF, en el que más del 80 % de la población consideraba que los velatorios actuales son demasiado formales e impersonales y deberían poder personalizarse más.
La tercera tendencia es la modernización tecnológica. La digitalización de procesos, la incorporación de tecnología operativa y el desarrollo de nuevos servicios digitales, como retransmisiones en streaming o memoriales online, aparecen como prioridades claras para los operadores consultados.
Leídas en conjunto, estas tres tendencias apuntan a una transformación progresiva del modelo de servicio. El informe refleja el paso de un enfoque centrado principalmente en la logística funeraria hacia otro más amplio, en el que ganan peso los servicios de despedida, memoria y acompañamiento a las familias.
Esta evolución responde a cambios sociales y culturales que ya se perciben con claridad: mayor demanda de personalización, más opciones de servicio y una expectativa creciente de adaptación a los valores y circunstancias de cada familia.
El valor de un análisis desde dentro
Uno de los elementos más relevantes del estudio es su origen. Se trata de una consulta directa a quienes prestan estos servicios cada día, lo que permite identificar tendencias, prioridades y expectativas con un grado de precisión difícil de obtener desde fuera.
Los participantes destacan, además, la utilidad de este tipo de análisis, junto con el encuentro anual del OSF y las mesas de trabajo y diálogo entre profesionales, como herramientas clave para entender la evolución del ámbito funerario y compartir conocimiento estratégico.
Con este estudio, el Observatorio de los Servicios Funerarios continúa reforzando su papel como espacio de conocimiento, análisis y reflexión sobre la evolución de unos servicios esenciales, aportando una base compartida para interpretar hacia dónde se dirigen los servicios funerarios en España.
