
Del valor que conocemos al valor que podemos demostrar
Los servicios funerarios conocen desde dentro su importancia para las familias, las comunidades y el territorio.
El reto ahora es poder demostrarla con datos, rigor y una mirada completa sobre el conjunto del sector..
Mª Dolores Asensi
Presidenta del Observatorio de los Servicios Funerarios
Hay sectores cuya importancia se percibe con claridad cuando se necesitan, pero que siguen siendo difíciles de explicar cuando se analizan desde fuera.
Entre ellos, los servicios funerarios.
Sabemos que estamos ante un servicio social. Lo saben las familias cuando atraviesan uno de los momentos más significativos de sus vidas. Lo saben los profesionales que responden cada día, con discreción y oficio, a más de 400.000 fallecimientos al año. Lo saben las empresas que sostienen instalaciones, equipos, procesos, guardias, atención, coordinación y disponibilidad en todo el territorio.
Pero una cosa es conocer el valor de lo que hacemos y otra, muy distinta, es poder demostrarlo con datos.
En otras reflexiones de La Voz del Observatorio hemos insistido en que, cuando el valor de un servicio social no se explica con claridad, el debate público se estrecha y acaba reducido a precio, trámite, infraestructura o percepción parcial. Esa idea sigue siendo válida, pero hoy damos un paso más: para explicar bien el valor de los servicios funerarios necesitamos también medirlo bien. Poner datos donde hasta ahora había intuiciones, evidencia donde había experiencia acumulada y una base compartida donde muchas veces solo había relatos fragmentados.
Por eso, desde el Observatorio de los Servicios Funerarios hemos puesto en marcha un proyecto especialmente relevante: el primer informe riguroso, independiente e integral sobre el impacto socioeconómico de los servicios funerarios en España.
No se trata de un estudio más.
Se trata de construir, por primera vez, una base sólida de conocimiento que permita medir el peso real del sector, entender su función social, analizar su cadena de valor, identificar sus tendencias y explicar, con evidencia, lo que los servicios funerarios y de cementerios aportan a la economía, a las familias, a las comunidades y al conjunto del país.
Un estudio para hablar con autoridad
El informe de impacto socioeconómico de los servicios funerarios en España nace con una ambición clara: ofrecer la imagen más completa construida hasta ahora sobre nuestro sector.
Y esa imagen debe ser económica, pero también social.
Porque los servicios funerarios y de cementerios no son únicamente una actividad empresarial. Tampoco son solo una prestación logística. Son una red de atención, disponibilidad, cuidado, memoria, acompañamiento y respuesta territorial.
El estudio abordará, por primera vez de forma integral, algunas de las grandes preguntas que definen nuestra posición en la economía y en la sociedad.
Cuánto generamos en términos de actividad económica, valor añadido y empleo.
Cómo se estructura la cadena de valor de nuestro sector y cómo se conecta con el sistema sanitario, los servicios sociales, las aseguradoras, las Administraciones Públicas y otros actores esenciales.
Qué papel social desempeñamos en el acompañamiento a las familias y en la preservación de la memoria colectiva.
Cómo nos percibe la ciudadanía y qué espera de nosotros.
Qué tendencias están redefiniendo los servicios funerarios y de cementerios.
Y, finalmente, qué base de conocimiento necesitamos para hablar con autoridad ante las Administraciones Públicas, ante los medios de comunicación y ante la sociedad.
Ese último punto me parece especialmente importante.
Porque el sector funerario necesita poder explicar su realidad desde una posición más sólida. No solo desde lo que sabe por experiencia. No solo desde lo que percibe en su relación cotidiana con las familias. No solo desde lo que intuye por la evolución de la demanda.
Necesita una herramienta objetiva, independiente y rigurosa.
Una herramienta que permita decir: esto somos, esto aportamos, esto sostenemos y esto necesitamos para seguir prestando un servicio social con calidad, cercanía y responsabilidad.
Rigor económico y evaluación social
La importancia de este proyecto exige una metodología a la altura.
Desde el punto de vista económico, el estudio medirá los efectos directos, indirectos e inducidos de la actividad del sector sobre la economía española. Permitirá cuantificar, con precisión técnica, la contribución de los servicios funerarios al Valor Añadido Bruto, al empleo y a la recaudación fiscal.
Pero el valor de este sector no puede entenderse solo en términos económicos, aunque también deba medirse con todo el rigor en esa dimensión. Y, para hacerlo bien, el análisis debe recoger el mayor espectro empresarial posible: micropymes, pymes, empresas familiares, operadores municipales, grandes empresas y grupos que forman parte de una misma realidad sectorial diversa.
Por eso, el informe incorporará también una evaluación social, con encuestas dirigidas tanto a empresas y profesionales del sector como a la población general. Esa doble mirada permitirá contrastar la percepción interna y externa de los servicios funerarios: cómo se ve el sector a sí mismo, cómo lo percibe la ciudadanía y qué distancia existe, si la hay, entre ambas miradas.
Este enfoque es fundamental.
Porque no basta con saber cuánto aporta el sector. También necesitamos entender qué significa.
Qué esperan las familias.
Qué valoran.
Qué no comprenden suficientemente.
Qué reconocen.
Qué demandan.
Qué retos identifican quienes prestan el servicio cada día.
En los últimos estudios impulsados por el Observatorio ya hemos visto que la ciudadanía reconoce de forma muy mayoritaria la función social de los servicios funerarios y considera que entierros y cremaciones deben ser servicios esenciales para las familias. También hemos visto que existen expectativas crecientes en materia de personalización, transparencia, cercanía, calidad y adaptación del servicio.
El nuevo informe debe permitirnos dar un paso más: pasar de datos parciales o temáticos a una visión integral del impacto económico, social y territorial de los servicios funerarios y de cementerios.
Un trabajo que debe ser irrebatible
Este estudio se impulsará desde el Observatorio junto a Sigma Dos y la Universidad de Salamanca.
La elección no es casual.
Sigma Dos aporta una trayectoria consolidada en investigación social, demoscópica y de mercado, así como una experiencia especialmente valiosa en el análisis de opinión, percepción ciudadana y estudios sectoriales.
La Universidad de Salamanca aporta el rigor académico, la mirada estructural y la capacidad de análisis histórico y económico de una institución de referencia.
La combinación de ambas dimensiones responde a una necesidad muy concreta: que el resultado sea sólido, independiente y defendible ante cualquier institución, Administración o foro público.
Porque un estudio de esta naturaleza no puede limitarse a confirmar lo que el sector ya cree saber.
Tiene que poder resistir el análisis externo.
Tiene que poder presentarse ante una Administración.
Tiene que poder sostenerse ante los medios.
Tiene que poder ser utilizado por las empresas.
Tiene que poder servir al conjunto del sector.
El resultado debe ser un informe útil, no solo correcto.
Útil para hablar con datos.
Útil para dialogar con las Administraciones Públicas.
Útil para mejorar la comunicación con la sociedad.
Útil para ordenar el debate sectorial.
Útil para anticipar tendencias.
Útil para defender la continuidad, la calidad y la sostenibilidad de los servicios funerarios.
Durante demasiado tiempo, muchas conversaciones sobre nuestro sector se han desarrollado a partir de percepciones incompletas, comparaciones parciales o lecturas demasiado simples. Lo hemos visto cuando se habla de precios sin explicar el valor; de infraestructuras, sin explicar la disponibilidad; de capacidad instalada, sin explicar el territorio, los tiempos y la necesidad de respuesta.
Este informe debe ayudarnos precisamente a eso: a ordenar la conversación desde el conocimiento.
La perspectiva municipal: una mirada necesaria
Este esfuerzo por conocer mejor el sector se refuerza, además, con el convenio de colaboración recientemente firmado entre el Observatorio de los Servicios Funerarios y la Asociación de Funerarias y Cementerios Municipales.
El acuerdo nace de una convicción compartida: los servicios funerarios y los cementerios no pueden entenderse únicamente desde una mirada sectorial o empresarial. También deben analizarse desde su dimensión pública, municipal, territorial y comunitaria.
En muchas localidades, los cementerios y los servicios funerarios municipales son mucho más que una infraestructura: son espacios de memoria, lugares de arraigo, parte de la historia familiar y colectiva y una expresión cercana del servicio público en momentos especialmente sensibles para las familias.
Incorporar esa mirada al trabajo del Observatorio no es un gesto simbólico. Es una decisión de fondo. Porque si queremos entender de verdad los servicios funerarios y de cementerios en España, debemos escuchar también a quienes los gestionan desde la proximidad municipal, con sensibilidad territorial y una relación directa con las necesidades reales de la ciudadanía.
El convenio convierte a la AFCM en miembro institucional del Observatorio y establece un marco estable de colaboración técnica, divulgativa e institucional entre ambas entidades.
Era una mirada necesaria.
Y ahora pasa a formar parte estructural del Observatorio.
Una mirada completa sobre los servicios funerarios y de cementerios
El sector funerario español no es una realidad uniforme.
Conviven micropymes, pymes, empresas familiares, grandes operadores, entidades municipales, cementerios históricos, tanatorios urbanos, servicios rurales, crematorios, proveedores, aseguradoras, profesionales de atención a familias, gestores de espacios de memoria y muchas otras realidades que forman parte de una misma cadena de valor.
Esa diversidad es una riqueza, pero también plantea un reto: si queremos explicar bien el sector, tenemos que ser capaces de mostrarlo en toda su complejidad.
No basta con una mirada parcial.
Necesitamos una visión que incorpore la economía y la sociedad.
La empresa y el municipio.
La ciudad y el entorno rural.
La gestión privada y la gestión pública.
La disponibilidad y la sostenibilidad.
La innovación y la memoria.
La eficiencia y el cuidado.
La infraestructura y el significado.
Solo así podremos comprender de verdad qué lugar ocupan los servicios funerarios y de cementerios en España.
Y solo así podremos evitar que el sector quede atrapado en categorías demasiado estrechas.
Porque los servicios funerarios no son solo una actividad económica, aunque generen actividad, empleo e inversión.
No son solo una red de instalaciones, aunque esa red sea imprescindible para garantizar cercanía y capacidad de respuesta.
No son solo una prestación administrativa, aunque requieran coordinación, documentación, autorizaciones, cumplimiento normativo y trazabilidad.
No son solo una tradición cultural, aunque estén profundamente vinculados a la memoria, al homenaje y a las formas de despedida de una comunidad.
Son todo eso a la vez.
Y precisamente por eso necesitamos medirlos, estudiarlos y explicarlos con una mirada completa.
Participar también es construir sector
Una parte fundamental del informe será la encuesta dirigida a empresas y profesionales de los servicios funerarios.
Y aquí conviene ser muy claros: sin la participación del sector, el estudio no podrá reflejar toda su realidad.
Cada respuesta importa.
Importa la voz de las grandes empresas y de las pequeñas.
Importa la voz de quienes prestan servicio en ciudades y de quienes lo hacen en municipios pequeños.
Importa la voz de las empresas familiares.
Importa la voz de los gestores de cementerios y crematorios.
Importa la voz de los operadores municipales.
Importa la voz de quienes están cada día cerca de las familias.
Porque este informe no debe construirse desde una mirada parcial. Debe recoger la diversidad de un sector que presta un servicio social en territorios, modelos de gestión y contextos muy distintos.
Participar no es solo responder a una encuesta.
Es contribuir a que el sector disponga, por fin, de una herramienta común. Una herramienta que nos permitirá hablar con más autoridad, defender mejor nuestro valor y explicar con mayor precisión aquello que hacemos cada día.
Lo que construyamos con este estudio no servirá solo al Observatorio.
Servirá a las empresas.
Servirá a los profesionales.
Servirá a los municipios.
Servirá a las instituciones.
Servirá a quienes tengan que explicar el sector ante una Administración, ante un medio de comunicación o ante la sociedad.
Y, sobre todo, servirá para que los servicios funerarios y de cementerios puedan ser comprendidos desde lo que realmente son: un ámbito esencial, complejo, diverso y profundamente vinculado a la vida social de nuestro país.
La razón de ser del Observatorio
Iniciativas como esta explican por qué nació el Observatorio de los Servicios Funerarios.
El Observatorio existe para generar conocimiento, ordenar conversaciones, abrir espacios de análisis y ayudar a que la sociedad entienda mejor un servicio que sigue siendo esencial, cercano y profundamente humano.
Nuestra labor consiste en observar, sí. Pero observar no es mirar desde la distancia.
Observar es escuchar.
Es medir.
Es interpretar.
Es conectar datos con realidad.
Es transformar información dispersa en conocimiento útil.
Es ayudar a que el sector pueda hablar con más claridad sobre sí mismo.
Desde su creación, el Observatorio ha impulsado estudios de opinión ciudadana, análisis de percepción empresarial, jornadas y espacios de reflexión sobre la evolución de los servicios funerarios en España.
Ahora damos un paso más: construir una base objetiva, independiente e integral sobre el impacto económico y social de los servicios funerarios y de cementerios.
Y lo hacemos, además, ampliando la mirada institucional con la incorporación de la perspectiva municipal.
Ese es el camino.
Más conocimiento.
Más rigor.
Más pluralidad.
Más datos.
Más capacidad de explicación.
Más fuerza para defender el valor de lo que hacemos.
Conclusión: demostrar lo que sabemos que somos
Los servicios funerarios no necesitan exagerar su importancia.
Necesitan demostrarla.
No necesitan reclamar reconocimiento desde la queja.
Necesitan construirlo desde el conocimiento.
No necesitan limitarse a decir que son esenciales.
Necesitan explicar, con datos y con hechos, qué significa serlo.
Porque ser esencial no es solo estar presente cuando una familia llama. Es sostener una red. Es garantizar disponibilidad. Es generar empleo. Es invertir en instalaciones. Es coordinar procesos. Es preservar cementerios. Es cuidar la memoria. Es acompañar a las familias. Es responder en grandes ciudades y en pequeños municipios. Es formar parte de la vida económica, social y comunitaria del país.
El sector funerario sabe todo eso porque lo vive cada día.
Ahora necesitamos poder demostrarlo.
Y ese es el sentido profundo de este informe y de las alianzas que estamos construyendo desde el Observatorio: pasar de la intuición a la evidencia, de la percepción al dato, de la experiencia aislada al conocimiento compartido.
Porque solo aquello que se conoce bien puede explicarse bien.
Y solo aquello que se explica bien puede valorarse, defenderse y preservarse como merece.
Ese es el reto.
Y ese es, también, el futuro que debemos construir juntos.
